La misión Copernicus Sentinel-2 sobrevoló el lago de Maracaibo, en Venezuela, el mayor cuerpo de agua natural de Sudamérica.
El lago de Maracaibo, con forma de jarrón, se extiende unos 200 km tierra adentro y está conectado con el golfo de Venezuela y el mar Caribe a través de un estrecho canal, que se asemeja al cuello del jarrón en la parte superior de la imagen.
Con una superficie de más de 13.000 km², el lago de Maracaibo es generalmente considerado el lago más grande de Sudamérica, aunque según algunas estimaciones debería considerarse una entrada al mar Caribe, ya que gran parte de su agua proviene de su conexión directa con el océano.
Como resultado, el agua en la parte norte del lago es salobre, mientras que las aguas del sur son dulces, debido a los numerosos ríos que desembocan en él. El más grande, el río Catatumbo, se puede observar entrando al lago desde el suroeste, donde una gran cantidad de sedimentos arrastrados por el río aparece como una columna amarillenta.
El puerto de Maracaibo se distingue en color marrón claro al oeste del estrecho. Después de Caracas, Maracaibo es la segunda ciudad más grande de Venezuela y su capital petrolera.
El puente General Rafael Urdaneta se observa como una línea recta gris que conecta la ciudad con el lado este del estrecho. Con ocho kilómetros de longitud, es uno de los puentes más largos del mundo. Hacia el sur, en el lado este del lago, se encuentra la ciudad de Cabimas, otro importante centro de yacimientos petrolíferos.
El lago de Maracaibo es uno de los lagos más antiguos de la Tierra, con importantes yacimientos de petróleo bajo el agua y en sus orillas. Su cuenca es una de las principales zonas productoras de petróleo del mundo, y representa aproximadamente dos tercios de la producción petrolera de Venezuela.
Desafortunadamente, sus aguas, otrora prístinas, se han contaminado gravemente: las continuas fugas de oleoductos, junto con las aguas residuales y la escorrentía fluvial, han provocado la contaminación del lago. Si bien es un espectáculo agradable a la vista desde el espacio, los remolinos verde esmeralda en las aguas del lago, visibles en esta imagen capturada en agosto de 2023, indican una proliferación descontrolada de cianobacterias tóxicas, o algas verdeazuladas, que representan una grave amenaza para la ecología y la salud humana.
CRÉDITO: Contiene datos modificados de Copernicus Sentinel (2023), procesados por la ESA.
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